Tuesday, February 14, 2006



060214
"Alguna certeza debe existir, /si no de amar,
al menos de no amar"
Dylan Thomas.
Modificaciónes en el elipse literario de OFICIO:
algunas certezas deberían existir,/
Si no de escribir, al menos de no escribir…

¿Certezas?
Me acuerdo mucho de Jesús Guzmán González. Un compañero del Instituto México.
Me acuerdo mucho también de su colección de estampas de fútbol Bimbo. Tenía él tres "Enriques Borjas"(Pumas, selección, América), a mi nunca me saldrían.
Me acuerdo mucho de su "archivo de poemas olvidados".
A Chucho Guzmán lo recordaré siempre por aquélla tarde gloriosa del 14 de febrero de 1968 en la que desafiante y dandy, buscándose convertir en el lider de la moda y de la moral escolar, entró en el recinto de Amores 1317 luciendo un batón de mezclila larga hasta antes de las rodillas, no abotonado del todo y una camiseta roja, batic, de formas psicodélicas hecha en casa.
Odiábamos en silencio los uniformes de gala y más ir abotonados hasta el cuello, de modo que un gesto así de atrevido como aquél fué importante para todos. Sobre todo para mí, que descubrí ese día algo que iba a ser -para bien y para mal- muy importante en mi vida: la informalidad.
Sí, aquél gesto atrevido de Guzmán se me quedó grabado para siempre en la memoria. Lo mejor fué que ningún marista se atrevió a reprender a Chucho. La distinguida familia Guzmán González con sus limosnas exageradas tenía una gracias casi divina entre la cúpula del Instituto.
Me acuerdo mucho de ese día en clase –andábamos en el segundo de preparatoria- Guzmán entró y todo mundo quedó apantallado. Lo que Guzmán proponía era un nuevo modo de ser.
Una certeza o no.
(continuará…)

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