060216

¿CERTEZAS?
Al día siguiente de la entrada magistral de Guzman proponiendo sin querer, un nuevo modo de llevar los batones de mezclilla, de acomodar la disciplina, todos, imaginé yo, quedamos maravillados.
Jesús Guzman González era distinto en todo. Viéndolo de reojo me parecia observar que en su rostro había algo muy especial, una expresión extrañamente segura, inteligente.
Hoy al paso del tiempo, en la memoria de esos días pubertales mis recuerdos me remiten a un rostro ni masculino, ni femenino, ni infantil, ni joven, ni viejo, sino a uno milenario, clásico, marcado por todas esas edades que nosotros tendríamos.
Tomé entonces aquél día una decisión, que era certeza. Yo me convertiría en su sombra, a tráves de la amistad me contagiaría de ese clasisísmo que me hacia falta.
Una tarde al salir de la escuela esperé. Venciendo como pude mi timidez, mi complejo de inferioridad causado por mi joroba me le acerqué a Guzman y le dije:
¿Qué haces? ¿Nos vamos juntos?
¿Por qué no?- contesto reaccionando con una naturalidad y aplomo que a mi me costaría medio siglo.
Afectuoso Guzman no dejaba de ser el único de la clase que no me llamaba nunca "Camellito". Sin que yo le preguntara me lo aclaró de repente con palabras que nunca olvidaré, palabras de tono firme, de enorme seguridad en si mismo:
Nadie me merece más respeto que quién sufre una desventaja.
Me habló como una persona mayor o, mejor dicho, mucho mejor que una persona mayor. Con nobleza, sin tapujos, con interés. Nadie me había hablado así hasta ese día.
Recuerdo hoy que estuve callado, en un silencio que inexplicablemente no me pareció incómodo.
Llegando a percibir una certeza en la fuerza de la confianza…
(continuará)


2 Comments:
Me intriga y espero ya el siguiente...
Me intriga y espero ya el siguiente...
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